Editoriales Invitados

Violencia juvenil ¡Cuidado!

La violencia es mala en todos los sentidos y expresiones que se produzca. Siempre será portadora de intranquilidad en los hogares, en las calles, en los barrios y de desgracias para la sociedad.
La violencia es un fastidio para el alma colectiva.

Todos los aspectos negativos de la violencia se incrementan, se agravan, cuando quienes la practican son jóvenes, menores de edad. Y peor todavía, si los violentos son escolares, estudiantes que agreden a compañeros en plena aula, en las instalaciones escolares o camino a los centros educativos.

En los últimos días han ocurrido hechos de violencia que involucran a menores muy conmovedores y preocupantes, los cuales quizás por la vorágine en la que ha caído el país, a consecuencia de los conflictos surgidos a raíz de las primas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no han tenido mayor impacto y su difusión ha quedado en un plano secundario.

Esos hechos, que incluyen muerte de un menor a otro, apresamientos de menores por violaciones sexuales, homicidio de adulto contra menor, reflejan que la sociedad dominicana camina por una senda de violencia que indiscriminada, que no perdona ni a un niño de tres años, como el pequeñín muerto en el sector El Valiente, o al adolescente de 11 años muerto por otro de 10 años durante una pelea en el sector Los Guadules, del Distrito Nacional. Este caso provocó una desgracia doble, pues el padre del menor que mató al compañerito, cuando fue entrevistado por este diario, expresó que le dolía la muerte del menor, porque el padre del occiso es su amigo. Una verdadera tragedia familiar.

La racha no se ha detenido. El pasado martes se anunció una investigación en torno a la violación sexual de una menor de 12 años por parte de tres adolescentes, compañeros de escuela, en el municipio de Jánico.

Son hechos que aparentan un encadenamiento de violencia o una competencia siniestra. En fin, una ruta perversa, en la que la delincuencia juvenil tiene una alta cuota de participación.

Preocupa en grado extremo que la violencia ronde las escuelas, porque pudiera ser el punto inicial del aprendizaje de una cultura violenta. Si es así, ¿a dónde llegaremos?

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