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Yamilet Peña buscará en Lima su graduación antes de apostar por la sicología

Cada mañana, cuando Yamilet Peña atraviesa la sala de su apartamento en el Ensanche La Fe, antes de abordar el vehículo que manejará 12 kilómetros para entrenarse siete horas en el Parque del Este, mira el diploma de sicología clínica (UNIBE) que cuelga en la pared. No lo hace porque sepa qué tiempo le queda saltando, sino porque ya da forma a cómo aplicará esos conocimientos adquiridos en las aulas gracias a una beca de una empresa de seguro de salud.

Peña, de 26 años, acelera la preparación de cara a unos Juegos Panamericanos en Lima donde sueña con repetir el podio que estrenó en Toronto ‘2015 al mismo tiempo que estudia chino mandarín y supervisa la escuela que abrió en el Ensanche Kennedy.

“No sé todavía (si serán sus últimos Panam), dije en el 2012 que me iba a retirar y vamos por el 2019, así que de repente mi meta por el momento es Tokio 2020 así que no sé qué pueda suceder de ahí en adelante”, dice Peña a DL, tras una jornada en la que saltó el caballo decenas de veces, en la deteriorada instalación, bajo la observación milimétrica de su entrenador, el cubano Yoandris Tamayo Guillot.

13 años y contando
El largo vuelo en la arena internacional de Peña comenzó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006 en Cartagena, Colombia, incluye una medalla de bronce en la Copa del Mundo de 2012, oro en la World Challenge Cup 2014 y en los JCC de Barranquilla 2018, con dos escogencias como Atleta del Año por el Comité Olímpico Dominicano (2008 y 2013).

Pero donde esta villaduartiana de 4’8 pies y 106 libras se robó el corazón del pueblo dominicano fue en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde finalizó quinta en salto, lo que le valió un apartamento del gobierno y llovieron los patrocinios de marcas que se asociaron a su figura.

El objetivo de asistir a Río 2016 se quedó corto, pero desde entonces no pasa un día en el que no piense en su vuelta al máximo evento deportivo del planeta.

“La gimnasia siempre es complicada para clasificarse porque tenemos una sola oportunidad en el ciclo que es el campeonato mundial, hay que entrar dentro de los ocho mejores o mínimo en el pódium, para poder entrar a Tokio 2020, nuestra preparación rumbo a eso”, dice Peña al evaluar sus opciones de llegar a Japón el próximo año.

Lo que viene
Si bien no pone fecha de caducidad a su carrera, sabe que cada día que pasa mantener ese ritmo de 36-48 horas en el gimnasio se torna más difícil.

“Me voy a especializar en sicología del deporte, nunca me voy a salir del deporte, siento que el deporte corre por mis venas, siempre que estaba en la gimnasia sabía que la gimnasia va a tener un final, entonces lo único que nos queda después es nuestra carrera profesional”, dice Peña.

“Mi meta era esa, no solo quedarme en la gimnasia sino quedarme en lo que nunca tuve, nunca tuve un psicólogo. De hecho por eso arrastré muchísimos errores que me costó mucho en algunas competencias, quería yo prepararme para poder ayudar a otras atletas a que sigan mis pasos de la manera completa”, reflexionó la atleta.

Fuente: Diario Libre/ Por: Nathanael Pérez Neró –

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