149 aniversario del fallecimiento de Juan Pablo Duarte y Diez

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RESUMEN
Hoy, 15 de julio de 2025, la historia nos convoca a rendir tributo a uno de los más grandes hombres que ha parido el suelo dominicano: Juan Pablo Duarte y Diez. Hace exactamente 149 años, en el hermano país de Venezuela, exhalaba su último aliento quien fue, y sigue siendo, la conciencia viva de la nación dominicana, el padre visionario que, junto a otros próceres, entregó su vida, su fortuna y su alma entera por el nacimiento de una patria libre, justa y soberana.
Hoy más que nunca, la República Dominicana necesita mirar hacia sus raíces, abrazar su historia con orgullo y levantar la frente ante quienes, dentro y fuera de nuestras fronteras, intentan mancillar nuestra soberanía y distorsionar nuestra verdad. Vivimos tiempos de desafíos inéditos, de una presión migratoria sin precedentes, disfrazada de pacifismo, pero que socava la integridad de nuestro territorio. Y lo más doloroso: algunos dominicanos, ajenos al sacrificio de nuestros fundadores, se prestan como instrumentos de agendas foráneas, repitiendo discursos que nos avergüenzan y que buscan debilitar nuestra dominicanidad.
La patria, esa palabra sagrada que Duarte pronunció con fuego en el alma, hoy nos llama con urgencia. Nos necesita valientes, firmes, despiertos. Nos necesita guardianes de su identidad, defensores de su esencia, herederos dignos del sacrificio de nuestros mártires. Porque los peligros no solo llegan del exterior, sino también de la traición silenciosa de quienes han olvidado lo que significa ser dominicano.
Hoy, las palabras del patricio resuenan con fuerza profética: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria”. Esa frase, lapidaria, luminosa, eterna, no es un eco del pasado, es un llamado al presente. Duarte nos habla desde la historia, pero su mensaje es para este momento, para esta generación.
Que este aniversario no sea solo un recordatorio, sino una promesa renovada. Que la memoria de Duarte nos inspire a luchar sin descanso por la patria que él soñó: libre, digna y enaltecida.
Fuente: Contra Flujo








