Ahí viene el «Cuco»: El monstruo de una reforma que amenaza a los más vulnerables

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RESUMEN
Por: Julio A. Ledesma
Jurista y Analista Social
La República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión histórica donde el denominado «gobierno del cambio», encabezado por el presidente Luis Abinader, pretende consolidar una reforma fiscal que, lejos de ser un motor de desarrollo, se perfila como un golpe devastador para la estabilidad económica y social de la nación. Bajo una narrativa de modernización, la propuesta oficial amenaza con profundizar la brecha de desigualdad y desmantelar el ya frágil bienestar de la clase trabajadora y los sectores más vulnerables.
El impacto social: El ahogamiento de la clase desprotegida
Históricamente, las reformas de corte eminentemente recaudatorio en economías en desarrollo tienden a transferir el peso de la carga impositiva al consumidor final. En el contexto actual, incrementar la base imponible o modificar los impuestos indirectos se traduce de manera inmediata en:
Pérdida del poder adquisitivo: El aumento en los costos de bienes y servicios básicos impacta de forma regresiva, afectando en mayor proporción a quienes destinan la totalidad de sus ingresos a la subsistencia diaria.
Vulnerabilidad alimentaria y de salud: La clase desprotegida se verá obligada a reducir la calidad de su consumo, lo que genera un impacto colateral en los indicadores de nutrición y salud pública del país.
El análisis jurídico e institucional: El mito del progreso
Desde la perspectiva del Derecho Público y la justicia distributiva, el Estado tiene la obligación constitucional de velar por el principio de equidad. Una reforma que no grave de manera progresiva a quienes ostentan mayor capacidad contributiva, sino que asfixie al ciudadano común, contradice los fundamentos del Estado Social y Democrático de Derecho.
El argumento gubernamental de que estos recursos son indispensables para la inversión pública contrasta con la percepción ciudadana de una gestión del gasto que no ha logrado optimizar los servicios esenciales ni mitigar el deterioro de la calidad de vida de los dominicanos.
La reforma propuesta no puede ser vista simplemente como una fórmula matemática de ingresos y egresos estatales; es un instrumento con rostro humano cuyas consecuencias inmediatas pueden ser la exclusión y el empobrecimiento. Es imperativo que las fuerzas vivas de la sociedad, los gremios y los analistas institucionales exijan un debate transparente y un freno a políticas que, bajo la promesa de un cambio futurista, amenazan con sepultar el presente de las familias más necesitadas de la República Dominicana.








