Opinión

¡Basta ya! Defendamos a nuestros agentes de la DGM de los ataques mortales de haitianos ilegales


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Por: Porfirio López Nieto

La defensa de quienes protegen nuestras fronteras y hacen cumplir la ley migratoria no es un privilegio: es un imperativo constitucional y legal.

Un sargento del Ejército dominicano resultó herido en una mano tras ser atacado con un machete durante un operativo de la Dirección General de Migración (DGM) realizado en Jicomé, Valverde. El agresor, un haitiano ilegal, huyó del lugar y permanece prófugo.

Gracias a Dios el sargento está vivo. Pero el machete pudo alcanzar la cabeza o el cuello, y entonces no estaríamos comentando una herida en una mano: estaríamos velando a un soldado dominicano.

Todo miembro de la DGM que enfrente una agresión ilegítima, actual e inminente, ya sea con armas de fuego, armas blancas o cualquier objeto peligroso capaz de causar lesiones graves, como piedras, ladrillos, botellas o palos, tiene el pleno derecho de proteger su vida, conforme a la Constitución, y no debe dudar en emplear su arma de reglamento cuando la agresión lo justifique.

El nuevo Código Penal, Ley 74-25, vigente desde agosto de 2026, lo establece con claridad meridiana en su artículo 18:

«Se considerará legítima defensa el acto dirigido a rechazar de modo simultáneo, y proporcional la agresión actual, inminente e injustificada que se ejecuta o que está en curso de ejecutarse en contra de sí mismo o de otra persona. No es antijurídica la conducta de quien actúa en legítima defensa.»

Esto significa que, al defender lo más valioso que tenemos, la vida, si el agresor resulta herido o fallece como consecuencia de una actuación legítima, la conducta del agente no es antijurídica y, por tanto, no genera consecuencia penal alguna para quien se defendió; y, por consiguiente, la institución tiene la obligación de brindarle pleno respaldo y protección.

Su valor, disciplina y apego a la ley merecen reconocimiento y, cuando corresponda, la condecoración que su heroísmo justifica.

Los organismos internacionales y los políticos que pretendan limitar el derecho de los agentes a defender sus vidas son lacayos antidominicanos y, por tanto, se pueden ir para el carajo.

Respaldo total a la DGM. Dios, Patria y Libertad.

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