Circunvalación de Baní

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RESUMEN
Por: Giovanni Matos Director del El Veedor Digital
La apertura de una vía está pensada para salvar tiempo y, sobre todo, para salvar vidas. Sin embargo, cuando una carretera recién inaugurada comienza a acumular cerca de 20 muertes y más de 50 heridos en poco tiempo, la pregunta no es política: es moral. ¿Se están tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de quienes la transitan?
La Circunvalación de Baní, concebida para descongestionar el tránsito urbano y dinamizar el comercio en la provincia Peravia, no puede convertirse en un corredor de tragedias. Cada cifra representa una familia rota, un hogar enlutado, una historia que quedó a mitad de camino.
Cerrar temporalmente la vía para realizar una auditoría técnica exhaustiva no sería una derrota institucional; sería un acto de responsabilidad.
Las autoridades deben evaluar con urgencia:
Diseño geométrico de la vía (curvas, peraltes, visibilidad).
Señalización horizontal y vertical, especialmente en tramos críticos.
Iluminación nocturna adecuada.
Control de velocidad y fiscalización permanente.
Presencia de retornos y accesos improvisados.
Campañas de educación vial dirigidas a conductores locales y de paso.
Muchas veces, la combinación de alta velocidad, falta de cultura vial y deficiencias estructurales crea una tormenta perfecta. No se trata únicamente de culpar al conductor ni exclusivamente al diseño: se trata de asumir que la seguridad vial es una responsabilidad compartida, pero liderada por el Estado.
En la República Dominicana, el debate sobre infraestructura suele centrarse en la inauguración, la inversión y el impacto económico. Rara vez se mantiene el mismo entusiasmo cuando toca corregir errores estructurales. Pero gobernar no es cortar cintas; es rectificar cuando las cifras lo exigen.
Si los datos reflejan una tendencia alarmante, las autoridades deben actuar con transparencia: publicar informes técnicos, escuchar a ingenieros independientes, incorporar a la sociedad civil y, si es necesario, intervenir la vía hasta garantizar condiciones seguras.
Cerrar temporalmente una carretera puede generar molestias. No hacerlo cuando hay señales claras de riesgo puede generar más muertes.
La vida humana debe estar por encima del orgullo institucional. La Circunvalación de Baní no puede convertirse en una estadística más dentro del problema nacional de seguridad vial. Si la vía fue diseñada para facilitar el tránsito, debe también garantizar que quienes la recorren lleguen a destino.
Porque ninguna obra de infraestructura justifica un solo fallecimiento evitable.








