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Diputados desertores obligados a compartir con sus antiguos compañeros

Los legisladores que por múltiples razones han migrado de una organización a otra, arrastran consigo el malestar de tener que compartir el área del hemiciclo con sus antiguos aliados, hoy rivales políticos, en un ambiente caracterizado por diatribas, malquerencias y hasta limitaciones de lo que dice y lo que se calla.

El problema radica en que se fueron de un partido, pero no se mudaron de asiento y la distribución de las curules en el hemiciclo de la Cámara Baja obedece a bloques parlamentarios y agrupa, uno a continuación del otro, a los compañeros de un partido y sus aliados electorales, y así sucesivamente.

La distribución se corresponde, mirando desde el bufete directivo al frente, el lado de la derecha dominado por los congresistas del Partido Revolucionario Moderno, con una mezcla de los que fueron sus aliados electorales, como Dominicanos por el Cambio, Partido Quisqueyano Demócrata y otros.

Continúan, dando la vuelta al hemiciclo, los congresistas del PLD, para concluir, en la parte delantera izquierda, con los de la Fueza del Pueblo, Partido Reformista, Alianza País, Partido Revolucionario Dominicano y la representante del Partido Liberal Reformista.

Acontece que los que se han movido de una organización a otra, se han quedado en sus misamos asientos, no se movilizaron su curul ni ocupan otra en la nueva bancada.

Las consecuencias es que los que se han ido son señalados como traidores y obviamente, son objeto de la descarga de sus antiguos compañeros.

También ocurre que el conglomerado de un partido debe limitarse a expresar sus ideas, planes y pareceres, pues sus excompañeros son vistos como infiltrados y potenciales informantes  de sus contrarios.

Aunque se guarde la cordura, la convivencia es incómoda tanto para el que se va, como para los que se quedan, porque la confianza ya no es la misma, no miran hacia el mismo lado y los puntos de vistas son adversos.

Sobre el tema fue consultado Carlos Sánchez, diputado elegido por el PLD en el Distrito Nacional y se fue al PRM.  No obstante, continúa en su mismo asiento, rodeado de peledistas: Sonia Agüero, Mercedes Rodríguez, Rafael Hernández, Bolívar Valera y otros más.

El congresista Sánchez reconoce que el ambiente ya no es igual que cuando pertenecía al PLD y consideró que sería bueno un traslado de curul, con sus nuevos aliados, para lo cual se requeriría reacomodar la recomposición del hemiciclo.

Sánchez es un hombre de buen trato con sus compañeros, aliados o no, y aunque no se fue peleado del PLD, reconoce que la situación no deja de ser incómoda.

“Debería producirse una movilidad, porque cuando uno se va de un partido, en la pantalla te cambian de color y también la curul”, comentó Sánchez.

LOS QUE SE HAN IDO, PERO SIGUEN RODEADO DE SUS EXCOMPAÑEROS.

Los diputados escogidos en el PLD y que se marcharon a la Fuerza del Pueblo pueden conformar un bloque por sí solo, dada la gran cantidad.

Estos son: Tobías Crespo (DN), Mélido Mercedes (San Juan), Aquilino Serrata (Santo Domingo), Ivannia Rivera (Puerto Plata), Enriqueta Rojas (Santo Domingo), Carlos García (Espaillat), Félix Michelle (Santiago), Josefa Mejía (San José de Ocoa), Rafael Castillo (Santo Domingo), Hamlet Melo (La Altagracia), Charlene Canaán (Hermanas Mirabal) y Lourdes de Serulle (DN).

En esta situación también se encuentra Rafaela Alburquerque, quien fue elegida en el PLD y retornó al PRSC. “Aunque Lila no le coge mucho corte a los que quieran atacarla por eso”.

Fiordaliza Peguero, quien pasó del PRD a un aliado, el PLD.

María Suárez Alcalá migró del PLD al PRM.

En el caso de Sandra Abinader, escogida por el LD en el Distrito Nacional, se declaró independiente y José Benedicto Hernández pasó de los morados a Justicia Social y no crea mucha roncha.

Fuente: N Digital

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