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El «irrespeto» al Himno Nacional

Tres estudiantes en un liceo, un sample y un baile de dembow junto a las letras del Himno Nacional. ¡Qué horror! ¡Todo está perdido!

Las hordas de las redes sociales han señalado con el teclado a los tres herejes. De inmediato han surgido voces pidiendo la cabeza de esos muchachos. Nadie ha podido creer que tres jóvenes traicionaran a la Patria con esa travesura.

La Santa Inquisición, una de las épocas más oscuras de la humanidad.

Algunos han pedido expulsión de los estudiantes del centro educativo. Otros han clamado sanción a las autoridades de la escuela por permitir tal afrenta. Hay que dar un ejemplo para que el patriotismo y el nacionalismo no sea manchado otra vez, aseguran muchos.

El ministro de Educación, Ángel Hernández, ha correspondido al llamado de las hordas. «Fueron sancionados», él escribe con el pecho erguido y orgulloso. De acuerdo a su consciencia, se ha hecho justicia. Se ha castigado a tres estudiantes (dos de ellos menores de edad) por cantar y bailar dembow con las letras del himno nacional.

Ministro de Educación, Angel Hernández.

 

El Instituto Duartiano también se ha pronunciado a semejante ofensa al tildar prácticamente de delincuentes a los tres jóvenes. Esa entidad esgrime que se ha ultrajado el himno con un video que muestra un baile de dembow con movimientos obscenos e insinuantes.

Para resalcir este crimen de «lesa patria», han procedido a apoderar formalmente a la magistrada procuradora general de la República, Mirian Germán, para que los tres jóvenes sean investigados y sometidos a la acción de la justicia.

Wilson Gómez, presidente del Instituto Duartiano.

 

Uno de los jóvenes «criminales» ha reaccionado asustado en un video al confirmar que ha sido citado a la Fiscalía para que responda por sus hechos. De seguro que a este caso también podrían denominarlo con el nombre de algún crustáceo. Si me preguntan a mí, yo le pondría «Operación Bob Esponja».

Hablando en serio

Dejando a un lado el sarcasmo; ¿Cuándo aprenderemos a dejar esa cultura trujillista y obsoleta que no nos permite avanzar culturalmente como país?

¿Por qué en vez de incentivar a esos jóvenes a seguir indagando y aprendiendo de los simbolos patrios, tomando como punta de lanza su propia expresión generacional, procedemos a cercenar cualquier manifestación juvenil, obstruyendo así la libertad de expresión?

¿Dónde está la ofensa? ¿El sample del dembow? Creía que el ritmo no era lo dañino, de veras entendía que el problema eran las letras vulgares de muchos exponentes urbanos. Ya veo que no.

¿Cuál es la ofensa? ¿Bailar sobre las letras del Himno Nacional? No vi ningún movimiento obsceno ni vulgar en ese video. Mas bien, vislumbré a tres jóvenes que se pusieron creativos y tomaron como referente las letras de Emilio Prud’Homme para llamar la atención. Recordemos que son tres jóvenes estudiantes.

Emilio Prud’Homme, compositor de las letras del Himno Nacional.

 

Podríamos ahora aparentar que nunca nos pusimos creativos en nuestra niñez o adolescencia, pero aunque antes no habían celulares ni redes sociales, en nuestras mentes perduran las travesuras que ponían patas arriba a los profesores y directores de escuelas.

En vez de castigar, sancionar y si se quiere, destruir el futuro de tres jóvenes; se debería aprovechar que al menos estos se interesaron en el Himno Nacional. Es una proeza que en este tiempo de tiktok, influencers y politiquería barata, tres jóvenes hayan decidido fijarse en una pieza nacional, aunque lo hayan hecho a su forma generacional.

No nos convirtamos en una especie de Santa Inquisición que martiriza toda expresión incomprensible ante los ojos del tradicionalismo.

En vez de concentrarnos en estos tres jóvenes, hay temas más importantes como las 1.422 estudiantes embarazadas en el año escolar 2022-2023, de las que 113 lo están a causa de violación y otras 30 por incesto.

Embarazo infantil

 

Mejor enfoquémonos en los 4.059 estudiantes en uniones tempranas, de los cuales 3.697 ya son madres y 1.440 padres.

Mejor vamos a preocuparnos por los 24.686 hechos de violencia que se han producido entre estudiantes. También en los 2.105 conflictos entre alumnos y docentes y 27 hechos de violencia entre los profesores.

Convirtámonos en inquisidores contra los 399 casos de «situaciones de acoso y/o abuso sexual» en las escuelas, así como los 316 casos «evidenciados» de «uso y/o difusión de material pornográfico» por parte de estudiantes dentro de los planteles.

El ministro de Educación y el Instituto Duartiano deberían dirigir sus fuerzas en esos auténticos malestares sociales que sí afectan el alma de la Patria.

No hay Patria sin las garantías de una infancia segura y saludable. Garantizar esos derechos elemantales para la vida de la niñez y adolescencia, es invocar verdadero patriotismo.

Fuente: N Digital

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