Es el futbolista más rico del mundo, jugó en el Chelsea y hoy no encuentra club a los 28 años
Faiq Bolkiah quedó libre del Ratchaburi FC de Tailandia y deberá buscarse un nuevo equipo. Su vínculo con la realeza de Brunéi

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RESUMEN
Hay futbolistas que quedan libres, deben preocuparse por su futuro y salir a buscar un próximo sueldo. Sin embargo, existe el caso de un jugador que atravesó la dura situación de no ser tenido en cuenta por su club, aunque el tema económico no genera inquietudes, ya que es considerado el más rico del mundo con tan solo 28 años. Aún por encima de estrellas como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo.
Faiq Bolkiah se acaba de quedar sin contrato tras desvincularse del Ratchaburi FC, el club tailandés donde disputó su última temporada. Su historia desafía cualquier lógica convencional del deporte profesional: es sobrino del sultán de Brunéi y heredero de una fortuna familiar estimada en unos 28.000 millones de dólares. Hijo del príncipe Jefri Bolkiah —hermano del sultán Hassanal Bolkiah, quien gobierna Brunéi desde 1984—, el futbolista nació en Los Ángeles y creció en Inglaterra, donde comenzó su formación deportiva en el club semiprofesional AFC Newbury, en Berkshire.
Lejos de conformarse con sus privilegios, el joven príncipe dedicó 11 años a las divisiones juveniles de tres de los clubes más reconocidos de la Premier League: Southampton (2009-2013), Chelsea (2014-2016) y Leicester City (2016-2020). También pasó por pruebas en Arsenal y Stoke City durante su adolescencia, al tiempo que cursaba estudios en el prestigioso Bradfield College, cuya matrícula anual asciende a 58.000 libras, informó The Mirror. Durante su etapa en la academia del Chelsea, compartió vestuario con figuras que luego alcanzarían la élite, entre ellas Tammy Abraham y Ruben Loftus-Cheek.

Pese a más de una década de formación en academias de primer nivel, Bolkiah nunca logró debutar como profesional en el fútbol inglés. En 2020, el joven cruzó la frontera hacia Portugal para unirse al Marítimo, donde jugó únicamente para los equipos de reserva durante un año, sin llegar a sumar minutos en la primera división.
El salto hacia el fútbol de Tailandia en diciembre de 2021 fue el que finalmente le abrió las puertas al nivel superior. Con el Chonburi FC sumó 32 partidos oficiales y convirtió dos goles. Luego firmó con Ratchaburi, donde pasó tres temporadas y registró otros dos tantos en 23 partidos antes de que su contrato llegara a su fin en 2026. En total, Bolkiah acumula más de 50 encuentros en la Thai League.
A nivel internacional, el delantero defendió los colores de la selección de Brunéi en seis partidos entre 2016 y 2018, en los que anotó un gol, período en el que todavía no había debutado en ningún club a nivel profesional. Al ser elegible también para jugar por Estados Unidos —donde nació y tiene ciudadanía—, fue captado por las divisiones juveniles norteamericanas antes de optar por representar al país de su familia. A nivel de selecciones menores, también integró el combinado Sub-23 de Brunéi en los Juegos del Sudeste Asiático de 2015.

Una dinastía construida sobre el petróleo
La riqueza de la Casa Real de Brunéi tiene su origen principal en las reservas petroleras del país, una de las más importantes del sudeste asiático, de acuerdo con el citado medio. Esa base energética sustentó durante décadas una acumulación de activos que hoy se extiende por el mundo entero.
La familia posee un portafolio de inversiones que incluye hoteles y propiedades en Londres, París y Nueva York. Se le atribuyen también más de 7.000 vehículos y un Boeing 747 con acabados en oro valuado en aproximadamente 620 millones de dólares. El sultán Hassanal Bolkiah, considerado uno de los monarcas más ricos del planeta, acumula una fortuna personal estimada en torno a los 30.000 millones de dólares, según Celebrity Net Worth.

Quienes compartieron cancha y vestuario con Bolkiah trazan un retrato que contrasta con la imagen que podría proyectar su linaje. Ruben Sammut, ex compañero en las divisiones formativas del Chelsea y actual ojeador del club londinense, describió al príncipe en declaraciones a The Athletic como “un tipo humilde que simplemente amaba el fútbol”, ajeno al peso de su apellido dentro del grupo.
Esa dedicación al deporte, sostenida durante más de quince años en varios países y categorías, es lo que distingue su trayectoria dentro de un universo donde la necesidad económica suele ser el principal motor. Bolkiah nunca la tuvo. Aun así, siguió jugando. Por el momento, su futuro dentro del campo será una incógnita y deberá buscarse un nuevo destino.






