Economía

Hebrard advierte economía de RD no resistiría se prolongue conflicto EEUU-Israel-Irán


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Durante años, la República Dominicana ha sido celebrada como la «estrella del crecimiento» en América Latina, sorteando tormentas pandémicas y crisis de suministros con una resiliencia envidiable. Sin embargo, el reconocido economista Henri Hebrard ha lanzado una advertencia que resuena con la gravedad de un trueno en un cielo despejado: la estabilidad macroeconómica del país pende de un hilo llamado Medio Oriente.

Según Hebrard, si el conflicto triangular entre Estados Unidos, Israel e Irán se prolonga, la economía dominicana dependiente casi en su totalidad de la importación de hidrocarburos entraría en una zona de turbulencia que difícilmente podría resistir sin daños estructurales.

El Efecto Dominó en las Cuentas Fiscales

El núcleo de la advertencia no es solo el alza del crudo, sino el impacto fiscal devastador que conlleva. Con un barril de petróleo que ya coquetea con niveles alarmantes, Hebrard estima que la factura petrolera dominicana podría dispararse hasta los US$1,600 millones adicionales.

Para un país que ya enfrenta el reto de pagar cerca de RD$1,000 millones diarios solo en intereses de su deuda este 2026, el margen de maniobra es inexistente. El Estado se vería atrapado en un «jaque mate» financiero:

  • Subsidios insostenibles: La presión para mantener congelados los precios de los combustibles y evitar un estallido social drenaría las arcas públicas.

  • Inflación importada: Un aumento en el transporte y la energía eléctrica encarecería la canasta básica, golpeando directamente al 20% más pobre de la población.

La Gran Imagen

Lo que Hebrard plantea es una verdad incómoda para los mercados emergentes: la soberanía económica es un espejismo cuando la energía depende de un polvorín a miles de kilómetros. Mientras el Gobierno dominicano apuesta por la diversificación y el turismo, el conflicto en el Estrecho de Ormuz nos recuerda que la «paz política» y la «estabilidad de precios» son activos que se pueden evaporar en una semana de tensiones bélicas.

«No es solo una crisis de precios, es una crisis de resistencia», sugiere el análisis. Si la diplomacia en Washington y Teherán falla, Santo Domingo sentirá el golpe no en los periódicos, sino en cada estación de gasolina y en cada factura de luz.