Escudo de las Américas: entre la soberanía estratégica y el cliché antiaméricano de la izquierda continental.

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RESUMEN
Por Elías Wessin
El tema toca fibras esenciales de la geopolítica regional, la soberanía nacional, la seguridad hemisférica y el papel que debe desempeñar la República Dominicana dentro del nuevo reordenamiento continental impulsado por Washington y sus aliados. De ahí que, en lo que cabe, lo que planteamos puede extrapolarse a otras naciones hermanas del continente.
Esta discusión no puede abordarse desde los clichés ideológicos de la izquierda continental ni desde el antiamericanismo automático que durante décadas ha contaminado el análisis estratégico en América Latina.
Pero tampoco puede asumirse con ingenuidad diplomática. La política exterior debe estar guiada por el interés nacional, la defensa de la soberanía, la seguridad fronteriza y la preservación de la identidad nacional. Precisamente ahí debe radicar el núcleo del debate.
Existen varios elementos del Escudo de las Américas que coinciden claramente con la visión geopolítica realista del Centro Republicano para el Avance de la Democracia (CRAD). Veamos:
1. La reivindicación de la seguridad hemisférica
Durante años, la izquierda regional intentó desmontar el concepto de seguridad hemisférica bajo la narrativa de que toda cooperación militar o fronteriza con Estados Unidos equivalía a “imperialismo”.
El resultado de esta sugestión ideológica en las esferas de las élites políticas concernidas fue la expansión del narcotráfico, fortalecimiento de cárteles, penetración del crimen organizado, aumento del tráfico humano y erosión institucional en múltiples países.
Las fronteras débiles sí generan caos. Los cárteles sí operan como estructuras paramilitares. El narcotráfico sí desestabiliza democracias.
Y la migración ilegal masiva sí puede convertirse en un problema de seguridad nacional.
Desde esa óptica, la cooperación regional para combatir el crimen transnacional, fortalecer controles fronterizos, modernizar tecnología migratoria y mejorar la inteligencia compartida resulta coherente con una visión conservadora y soberanista del Estado.
Por tanto, es adecuado para RD fortalecer las capacidades de vigilancia, la interdicción, la tecnología biométrica, la seguridad aeroportuaria y el combate al crimen transnacional.
2. El reconocimiento implícito del fracaso del globalismo migratorio
El nuevo esquema impulsado por Washington rompe parcialmente con el paradigma progresista de “fronteras blandas” promovido durante años por organismos internacionales y gobiernos de izquierda.
El Escudo de las Américas parte de una premisa que el conservadurismo viene sosteniendo hace tiempo, la migración irregular no puede separarse del crimen organizado, las mafias de tráfico humano y la seguridad nacional.
Las caravanas migratorias descontroladas, el tráfico ilícito de personas y las redes criminales transnacionales no son ‘fenómenos humanitarios’, son asuntos que comprometen la seguridad.
3. La importancia estratégica de la alianza con Estados Unidos
No se puede ignorar que la relación con Estados Unidos es vital para República Dominicana. No hablamos de ideología, sino de geopolítica.
Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, principal mercado turístico, principal fuente de remesas, principal aliado en inteligencia y principal vínculo económico de la diáspora dominicana.
Pretender una política exterior dominicana construida desde el resentimiento ideológico hacia Washington sería un acto kamikaze para cualquier gobierno responsable.
Desde la perspectiva del Centro Republicano para el Avance de la Democracia (CRAD) fortalecer la relación estratégica con Estados Unidos es correcto y necesario, especialmente en un contexto hemisférico donde avanzan estructuras criminales, regímenes autoritarios y actores extrahemisféricos antidemocráticos.








