Protestas Sociales

De las luchas sociales y voceros de la población a las mieles del poder y la mudez

En los últimos años las luchas sociales han sido el motor del cambio para las transformaciones, las tomas de decisiones y lograr conquistas en el país. Solo cabe recordar lo que fue el movimiento Coalición Digna, que encabezó la lucha por la asignación del 4 por ciento del presupuesto para la educación o el colectivo Marcha Verde, que procuraba la lucha contra la corrupción y la impunidad. Movimientos como Bien Común, Toy Jarto, Santiago Somos Todos, Camina RD, entre otros, eran de los más activos en las protestas sociales y los llamados de atención sobre los diferentes temas que aquejaban a los ciudadanos.

La transición de los voceros de la población a las altas esferas del poder ha generado cuestionamientos y reflexiones sobre la coherencia y la fidelidad a los principios que alguna vez defendieron con fervor, ya que su ausencia es muy notoria.

Desde las calles, los medios de comunicación y desde diversos espacios de la sociedad civil cuyos nombres resonaban como voces de la esperanza, las denuncias y la lucha contra la corrupción, por un país más justo y transparente.

Sin embargo, el panorama actual ha dejado perplejos a muchos de sus seguidores y admiradores. Las promesas de cambio, la lucha contra la corrupción y el despilfarro de los fondos públicos que ellos denunciaban parecen haber desaparecido o quedado en el olvido, reemplazadas por un silencio incómodo y una presencia de alto nivel en los círculos del poder.

La transformación de estos líderes sociales en figuras políticas de relevancia y altos funcionarios del Gobierno plantea interrogantes sobre la integridad y la coherencia de sus acciones. ¿Han sacrificado sus principios en aras de alcanzar posiciones de poder? ¿Se han dejado seducir por las mieles del poder y la complacencia, olvidando las causas que alguna vez defendieron con tanto ímpetu?

El caso del senador Antonio Taveras, quien enarbolaba la bandera de la lucha contra la corrupción y la no reelección, es especialmente emblemático. ¿Dónde quedaron las convicciones y los valores que alguna vez lo distinguieron como defensor de la ética y la transparencia en la función pública?

Qué decir de los luchadores del Colectivo Marcha Verde, Carlos Pimentel y Bartolomé Pujals, quienes eran voceros en los programas de investigación, cuestionando los actos de corrupción de los gobiernos pasados y hoy parecen estar muy ocupados en sus funciones que no le permiten defender a la población como lo hacían anteriormente y por el contrario se molestan cuando se le cuestiona su accionar en su paso por la administración pública, de igual manera.

Mario Fernández, miembro del Pleno de la Cámara de Cuentas; Rosalía Sosa, vicerrectora de Extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); Jonathan Liriano, estuvo en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este; Hecmilio Galván, en el Fondo Especial Para el Desarrollo Agropecuario (FEDA); Claudio Caamaño Vélez, director ejecutivo de la Comisión de Fomento de la Tecnificación del Sistema Nacional de Riego; Elizabeth Mateo, secretaria general del Ayuntamiento del Distrito Nacional; Manuel Robles, director de Gabinete del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo; Víctor Castro, director del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) y Olaya Dotel, viceministra de Cooperación Internacional del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Milagros Germán, aunque no pertenecía a un grupo social como activista, se caracterizó por hacer reclamos desde su programa Chévere Nights, desde donde denunciaba lo que consideraba iba mal en República Dominicana. Sin embargo, desde que se inició en la función pública su voz se apagó; hace cuatro años ya no se escucha decir qué va mal en el país a pesar de que los problemas sociales permanecen.

Milagros Germán, ministra de Cultura.

Es fundamental reflexionar sobre el legado que están dejando estos exvoceros de la población a las generaciones futuras. Su silencio y su mudez en un momento crucial para la democracia y la justicia social plantean desafíos importantes sobre el compromiso con los ideales que alguna vez abanderaron y la responsabilidad que asumen al ocupar funciones públicas.

En un contexto donde la transparencia y la rendición de cuentas son pilares fundamentales para la consolidación de una sociedad justa y equitativa, es imperativo que aquellos que alguna vez se alzaron como defensores de la honestidad y la ética en la gestión pública reflexionen sobre su papel en la actualidad y el impacto de sus acciones en el devenir del país.

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