CLÁSICO MUNDIAL DE BEÍSBOL

Es verdad que todos somos Latinoamérica pero hoy jugamos por Venezuela


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Pérez destacó que el esfuerzo de cada pelotero tiene una raíz profunda en la identidad venezolana. «Yo creo que todos los venezolanos sabemos el esfuerzo que uno hace, de dónde uno viene», señaló el jugador, haciendo hincapié en que las victorias en el diamante son, en realidad, triunfos para un país que vive el béisbol con una pasión casi religiosa.

El estelar de los Reales de Kansas City relató cómo, tras el triunfo ante la escuadra de Italia, se dedicó a observar videos de las celebraciones en su tierra natal. Lo que vio le reafirmó el propósito de su labor en el terreno.

«Es impresionante. En la parte más chiquita de Venezuela nos estaban viendo… un televisor a blanco y negro y esa gente apoyándonos, arrodillándose cuando le ganamos a Italia. Que vivan, que vamos para la final», expresó con orgullo.

La fe de un pueblo

Para Salvador, la energía que emana de los barrios y pueblos más remotos de Venezuela se siente en el dugout. Afirmó que, al ver las imágenes de sus compatriotas celebrando, sintió como si cada uno de esos fanáticos estuviera allí presente, bateando y fildeando junto al equipo.

«Quiero agradecer de corazón, de lo más profundo de mi corazón. Era como si ellos estuvieran aquí con nosotros», añadió, visiblemente conmovido por el respaldo recibido.

Respuesta a los críticos: «Gracias por la motivación»

En un gesto de hidalguía, Pérez no olvidó a quienes han cuestionado el desempeño del equipo en momentos de dificultad. Lejos de mostrar rencor, el receptor aseguró que las críticas negativas sirvieron como el combustible necesario para fortalecer el espíritu del grupo.

  • El motor de la adversidad: «A los que no fueron tan positivos, les quiero decir una cosa: nos motivó. También les quiero agradecer por eso», sentenció.

  • Sobre los juicios: Mencionó específicamente a quienes los juzgaron con dureza ante los ponches o errores, reiterando que cada comentario, por amargo que fuera, se transformó en motivación para buscar la gloria.

Venezuela sigue adelante en el certamen, impulsada no solo por el talento de sus estrellas, sino por el aliento de un país que, desde el televisor más moderno hasta el más humilde, no deja de soñar con el campeonato mundial.