INVESTIGACIÓN DE DATOS POR EL VEEDOR DIGITAL

Fiesta y dispendio con los fondos públicos: más de 5 millones de pesos en 2,894 pitos de la DIGESETT

El escándalo que retumba más fuerte que el silbato


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Reportaje de investigación de datos por El Veedor Digital (Primera Entrega).

Santo Domingo, República Dominicana, 04 de septiembre de 2025.-Un nuevo escándalo sacude a la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT): más de 5.6 millones de pesos del erario fueron destinados a la compra de simples pitos con su porta pitos. La cifra, grotesca y casi insultante para un país ahogado en precariedades, desata indignación y obliga a preguntar: ¿a quién realmente benefician estas compras?

El documento oficial lo confirma: se trata de un Certificado de Apropiación Presupuestaria fechado el 1 de septiembre de 2025, que aprueba el desembolso bajo el número preventivo DIGESETT-CCC-CP-2025-0021. Todo amparado, como es costumbre, en la presunta legalidad que en lo formal le otorga la Ley 80-2024 y el Decreto 15-17.

Pitos bañados en oro

El detalle hiela la sangre: 2,894 pitos con un costo global de 5,634,618 pesos. La matemática es sencilla y brutal: cada pito costaría 1,946 pesos. Un precio digno de un instrumento bañado en oro o incrustado de diamantes, pero imposible de justificar en un silbato común, cuyo precio en el mercado no supera los 200 pesos. La pregunta se impone con fuerza: ¿cómo un pito de bolsillo puede convertirse en un artículo de lujo digno de colección millonaria?

La compra, según reza el documento, fue dirigida exclusivamente a MIPYMES mujeres. Una bandera de inclusión que, en los papeles, suena justa y progresista, pero que en la práctica se ha vuelto una coartada recurrente para inflar precios y beneficiar a suplidores “seleccionados”. El discurso de apoyo a las mujeres empresarias queda reducido a un escudo que esconde la verdadera fiesta: la danza de millones disfrazada de silbatos.

Un pueblo sin orden, pero con pitos de lujo

Mientras el caos del tránsito sigue devorando vidas en las calles, mientras faltan radares de velocidad, cámaras de fiscalización y hasta chalecos reflectivos para los agentes, la DIGESETT celebra la adquisición de pitos de lujo.

El contraste es grotesco: un ciudadano muere en un accidente por falta de controles adecuados, y al mismo tiempo, las arcas del Estado financian silbatos que cuestan casi lo mismo que la canasta básica de una familia.

Preguntas que huelen mal ¿Quiénes son las verdaderas beneficiarias de este “negocio sonoro”? ¿Qué poder oculto está detrás de una licitación tan escandalosa?  ¿Por qué el Estado siempre paga precios de lujo por artículos de baratillo? El eco de estas preguntas no se apaga. Retumba en cada esquina, más fuerte que cualquier pito, porque no es el silbido lo que indigna, sino la burla descarada al dinero del pueblo.

Esperamos que el incumbente La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), el general Pascual Cruz Méndez, P.N., pueda hacer los correctivos de lugar, por lo pronto El Veedor Digital, juntamente con el auxilio y asistencia de la Fundación Justicia y Transparencia (FJT), estarán vía la ley de acceso a la información pública, número 200-04, dándole seguimiento a las referidas irregularidades, verificando y recogiendo todas las evidencias de lugar, a los fines de procurar las consecuencias penales o administrativas que puedan derivarse de la presente investigación de datos.