Opinión

Plan Anticrisis: entre imperativos recaudatorios y oportunidades de una reforma estructural


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Por: Edward R. Rodríguez CPA/Abogado/MAG. ADM. Financiera

El “Plan Anticrisis” del gobierno dominicano se sustenta en un diagno stico atendible: los efectos negativos del contexto de la situacio n internacional y la incertidumbre econo mica y financiera por el aumento de los precios del petro leo constituyen una amenaza significativa para una economí a caracterizada por su elevada dependencia de los hidrocarburos importados. No obstante, la tesis que aquí se sostiene es que la justificacio n oficial solo resulta parcialmente consistente, dado que, si bien el problema identificado es real, una parte importante de las medidas propuestas no responde de manera inmediata y estrictamente coyuntural a esa emergencia, sino que parece orientarse tambie n a compensar fragilidades fiscales de cara cter estructural.

En primer te rmino, debe reconocerse que el gobierno dispone de fundamentos razonables para intervenir. El incremento sostenido de los precios internacionales del petro leo encarece el transporte, la generacio n ele ctrica y los costos de produccio n, lo que intensifica las presiones inflacionarias, deteriora la capacidad adquisitiva de los hogares y obliga al Estado a ampliar los recursos destinados a subsidios y mecanismos de contencio n. Desde esta perspectiva, resulta comprensible que las autoridades procuren preservar la estabilidad macroecono mica y evitar que los efectos del encarecimiento energe tico recaigan de manera desproporcionada sobre los sectores sociales ma s vulnerables.

Sin embargo, uno de los principales desafí os del discurso oficial es la de examinar la naturaleza concreta del paquete de medidas. Disposiciones tales como: aumento del 27% a 30% de la tasa del ISR a las empresas con ingresos superiores a RD$1,000 millones anuales, el nuevo tramo de ajustar por inflacio n el mí nimo no imponible del ISR personal de RD$34,685 a RD$40,000, el alza a cheques y transferencias de 0.15% a 0.20% y otros grava menes especiales apuntan claramente a generar caja fiscal relativamente ra pida. Ese objetivo es legí timo en una crisis, pero confirma que el plan tiene un fuerte componente de ajuste fiscal de emergencia y parecen trascender el marco de una respuesta transitoria a la crisis. Ma s bien, estas iniciativas sugieren una estrategia de consolidacio n fiscal orientada a ampliar las recaudaciones publicas.

En consecuencia, cabe sostener que el shock petrolero no solo opera como causa inmediata de intervencio n, sino tambie n como estrategia discursiva orientada a justificar ajustes que responden a restricciones mas profundas del espacio fiscal estatal.

Por consiguiente, una valoracio n equilibrada exige admitir, simulta neamente, dos elementos. Por un lado, que el gobierno dominicano enfrenta una coyuntura internacional adversa que justifica la adopcio n de medidas de polí tica econo mica. Por otro, que el “Plan Anticrisis” no puede interpretarse exclusivamente como una respuesta te cnica e indispensable al shock petrolero, en tanto incorpora disposiciones que revelan una agenda fiscal de mayor alcance.

En sí ntesis, la justificacio n oficial posee solidez en el plano del diagno stico de la crisis, pero denota dificultad de consistencia al revisar la composicio n del paquete propuesto, el cual parece articular la atencio n a la emergencia con objetivos de recaudacio n y sostenibilidad fiscal de mediano y largo plazo.

En definitiva, el “Plan Anticrisis” puede describirse como fiscalmente pragma tico, polí ticamente selectivo y estructuralmente limitado. Es pragmático porque intenta preservar la estabilidad macroeconómica en medio de una crisis importada; es selectivo porque busca distribuir el esfuerzo sin tocar impuestos de altísimo costo social y político; y es limitado porque no redefine de raíz el sistema tributario ni resuelve los estrechos márgenes fiscales actuales. El paí s necesita respuestas para la emergencia, sin duda. Pero tambie n necesita una conversacio n ma s honesta sobre su sostenibilidad fiscal de largo plazo. Si este plan sirve para amortiguar el golpe de hoy, habra cumplido una funcio n. Si pretende presentarse como la solucio n de fondo, entonces se quedara corto.

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