El periodismo tradicional: Un dinosaurio que agoniza en la era IA

Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Por Trajano Vidal Potentini
La inteligencia artificial está transformando radicalmente la industria de la comunicación, cuestionando los modelos tradicionales de producción informativa, desplazando antiguas estructuras de poder mediático y obligando a periodistas, empresarios y medios de comunicación a enfrentar una realidad ineludible: reinventarse o correr el riesgo de desaparecer. Sin embargo, en medio de esta revolución tecnológica, surge una interrogante todavía más profunda: ¿estamos presenciando la muerte del periodismo o, por el contrario, el nacimiento de una nueva forma de ejercerlo?
Una revolución que ha cambiado las reglas de la sociedad
Desde su irrupción con una fuerza exponencial, la inteligencia artificial (IA) ha impactado prácticamente todas las dimensiones de la vida en sociedad, transformando de manera sustancial el ejercicio de las profesiones, las actividades científicas, empresariales y académicas, así como las formas tradicionales de producir conocimiento, generar riqueza, comunicarnos y relacionarnos.
Sin lugar a dudas, estamos frente a un cambio de paradigma de dimensiones históricas, cuyas consecuencias apenas comenzamos a comprender y que, por su velocidad, profundidad y alcance, desafía muchas de las estructuras sobre las cuales se ha organizado el mundo contemporáneo.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista, reservada a laboratorios especializados y centros de investigación, para convertirse en una realidad cotidiana que interviene en procesos productivos, decisiones empresariales, investigaciones científicas, actividades profesionales y, muy especialmente, en la generación, distribución y consumo de información.
Precisamente, el objetivo central de este artículo nos conduce a examinar uno de los sectores donde esta transformación adquiere características particularmente complejas y, en ocasiones, traumáticas: la industria mediática y el ejercicio del periodismo tradicional.
Desde el año 2022 he mantenido una participación y un seguimiento sostenido de numerosas discusiones desarrolladas en cónclaves internacionales, encuentros académicos y espacios de reflexión sobre la inteligencia artificial y sus implicaciones para el futuro de las profesiones y los medios de comunicación.
En ese proceso he podido advertir una constante que merece especial atención: la resistencia de determinados sectores del periodismo y de las empresas mediáticas tradicionales a comprender, aceptar y asimilar la magnitud del cambio tecnológico que se desarrolla ante sus propios ojos.
Una resistencia que, lejos de resultar incomprensible, tiene explicaciones históricas, culturales, profesionales e incluso emocionales.
Durante generaciones, el periodista fue formado bajo una filosofía de trabajo sustentada en la búsqueda personal de la noticia, la investigación de campo, la consulta directa de las fuentes, la construcción narrativa de los acontecimientos y la responsabilidad individual frente a la información publicada.
Desde esa perspectiva, adoptar sistemas capaces de redactar textos, resumir documentos, procesar entrevistas, analizar grandes volúmenes de datos e incluso producir contenidos audiovisuales puede parecer, para muchos profesionales, un contrasentido frente a su formación, su filosofía y la propia mística del oficio.
En determinados casos, la inteligencia artificial es percibida como una herramienta incompatible con la esencia del periodismo, precisamente porque automatiza actividades que históricamente han sido consideradas expresiones del talento, la creatividad y el criterio profesional del comunicador.
Sin embargo, aquí encontramos la primera gran contradicción de nuestro tiempo: aquello que algunos periodistas consideran una amenaza contra su identidad profesional puede convertirse, utilizado responsablemente, en uno de los instrumentos más poderosos para fortalecer su capacidad de investigación, análisis y comunicación.
El problema no radica exclusivamente en la existencia de la inteligencia artificial, sino en la dificultad de comprender que las condiciones materiales, tecnológicas y económicas sobre las cuales se construyó el periodismo del siglo XX están cambiando aceleradamente.
El dinosaurio mediático: una metáfora de la resistencia al cambio
Calificar al periodismo tradicional como un dinosaurio que agoniza no constituye una descalificación de su extraordinaria contribución histórica a la democracia, la libertad de expresión, la fiscalización del poder y la formación de la opinión pública.
Por el contrario, representa una metáfora crítica sobre la situación de un modelo de organización y producción informativa que, durante décadas, ejerció un protagonismo prácticamente indiscutible y que hoy enfrenta una transformación estructural.
Los grandes periódicos impresos, las cadenas televisivas, las emisoras radiales y las corporaciones de comunicación fueron durante mucho tiempo los principales intermediarios entre los acontecimientos y la ciudadanía.
Controlaban infraestructuras costosas, sistemas de impresión, frecuencias de transmisión, redes de distribución y equipos humanos especializados. Su capacidad para seleccionar, jerarquizar y difundir noticias les otorgaba una influencia determinante sobre la agenda pública.
El ciudadano común dependía, en gran medida, de esos canales para conocer lo que ocurría en su comunidad, en su país y en el mundo.
Pero ese escenario comenzó a modificarse con la expansión de internet, los buscadores, los teléfonos inteligentes, las redes sociales y las plataformas digitales.
La inteligencia artificial generativa representa una nueva etapa de esa transformación, porque ya no modifica únicamente los canales por los cuales circula la información, sino también los mecanismos mediante los cuales esta se produce, organiza, interpreta y presenta.
Hoy una pequeña redacción, un periodista independiente o un emprendimiento digital puede acceder a herramientas tecnológicas que antes requerían inversiones significativas y estructuras empresariales de gran tamaño.
La capacidad de transcribir entrevistas, traducir contenidos, editar videos, identificar patrones en documentos, crear representaciones gráficas y adaptar información a diferentes formatos se encuentra cada vez más al alcance de organizaciones con recursos limitados.
Esto no significa que una herramienta de inteligencia artificial pueda reemplazar automáticamente la investigación periodística ni garantizar la veracidad de una noticia.
Significa algo diferente y de enorme trascendencia: muchas de las ventajas operativas que históricamente distinguieron a las grandes empresas mediáticas están dejando de ser exclusivas.
El dinosaurio, por tanto, no es el periodista que investiga, pregunta, contrasta y denuncia. El dinosaurio es el modelo empresarial que pretende continuar funcionando como si conservara intacto el monopolio de la producción y distribución de información.
Y ese modelo, efectivamente, muestra señales de agotamiento.
Sobre el autor
Trajano Vidal Potentini Adames es abogado, politólogo y catedrático universitario con más de 36 años de experiencia. Posee maestrías en Derecho y Relaciones Internacionales, Ciencias Políticas, Derecho Constitucional, Administrativo y Electoral.
Es profesor investigador para el doctorado en Sociedad Democrática, Estado y Derecho de la Universidad del País Vasco, España, y cuenta con múltiples especialidades en el ámbito jurídico. También es profesor de grado y maestría, además de coordinador académico de la Maestría en Derecho Constitucional y Procesal Constitucional de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Actualmente, es presidente del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD) para el período 2024-2027 y presidente de la Fundación Justicia y Transparencia (FJT). Asimismo, preside la sociedad comercial Serví Marketing Interactivo, SMI, SRL, plataforma de medios digitales y firma encuestadora.
Es propietario y coordinador general de TEMISIA, presentada en el texto como la primera IA jurídica dominicana; director de la firma de abogados Trajano Potentini & Asociados y director del capítulo dominicano de la Asociación Mundial de Justicia Constitucional.
Es autor de más de una veintena de obras jurídicas y cuenta con estudios especializados en globalización y tecnología, Inteligencia Artificial, comunicación política, gobierno abierto y políticas públicas sobre transparencia e institucionalidad democrática.
Ha participado como expositor en diversos congresos, seminarios e intercambios internacionales en México, Cuba, Uruguay, Francia, España, Italia, Colombia, Perú, Argentina, Ecuador, Costa Rica, Puerto Rico, Panamá, Alemania, Taiwán y Estados Unidos.
Contacto: [email protected]
Fuentes consultadas
Las fuentes consultadas para el presente artículo o reflexiones son el resultado de consultas bibliográficas en línea y, fundamentalmente, del apoyo de TEMISIA, presentada como la primera IA jurídica de la República Dominicana, disponible en www.temisia.com.do, así como de las principales IA generativas, a partir de prompts orientados a propósitos netamente didácticos y académicos.
DECIMA CUARTA ENTREGA, ESPECIAL PARA EL GRUPO SMI









