Rolando Espinal rompe el silencio: Desmiente acusaciones de difamación en conflicto con Felipe Vicini

El panorama empresarial dominicano se encuentra en vilo tras la reciente declaración pública de Rolando Espinal, quien a través de un video difundido en sus plataformas digitales, respondió formalmente a la demanda interpuesta en su contra por el influyente empresario Felipe Vicini.
La controversia legal, fundamentada en una acusación por presunta difamación e injuria, ha escalado a la esfera pública luego de meses de tensiones judiciales. Espinal, con un tono firme y apelando a la transparencia, aseguró que sus declaraciones previas no constituyen un ataque personal, sino un ejercicio de su derecho a la verdad y a la defensa de sus intereses comerciales.
Durante su intervención, el empresario destacó tres ejes fundamentales para su defensa:
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Inexistencia de dolo: Espinal sostiene que no ha emitido información falsa con el fin de dañar la reputación de Vicini, sino que ha compartido datos basados en procesos de negocios documentados.
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Derecho a la réplica: Manifestó que la demanda es un intento de «silenciarlo» ante discrepancias previas entre ambas partes.
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Confianza en la justicia: Aseguró que cuenta con las pruebas necesarias para desmontar los argumentos de la parte demandante en los tribunales.
«Mi intención nunca ha sido difamar, sino aclarar situaciones que afectan mi patrimonio y mi honra. La verdad no puede ser castigada como un delito», expresó Espinal en el audiovisual.
Contexto de la demanda
El equipo legal de Felipe Vicini sostiene que las afirmaciones de Espinal han cruzado la línea del debate profesional para entrar en el terreno de la calumnia, afectando la imagen pública y empresarial del líder del Grupo Inicia. Según la querella, se busca una reparación por daños y perjuicios morales.
Lo que sigue en el proceso
El caso se encuentra actualmente en las fases iniciales de instrucción. Expertos legales sugieren que este enfrentamiento podría sentar un precedente importante sobre los límites de la libertad de expresión en el ámbito corporativo de la República Dominicana.
Mientras tanto, la comunidad empresarial observa con atención, esperando que el conflicto se resuelva en los estamentos correspondientes sin afectar la estabilidad del clima de inversión nacional.






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