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Abogado de José Luis Custodio solicitará prisión contra Jhossan Capell por presunta agresión


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SANTO DOMINGO — En un escenario donde se supone impera la ley y el respeto, el silencio de los pasillos judiciales fue roto por un acto de violencia que ha sacudido el corazón de la sociedad dominicana. Don José Luis Custodio, un hombre de 64 años, cuya mirada refleja el cansancio de quien ya carga con sus propios dolores, fue víctima de una agresión física que ha sido calificada como “inaceptable y brutal”.

Lo que debía ser una jornada de búsqueda de respuestas se convirtió en una pesadilla. Mientras Don José Luis intentaba expresar su dolor frente a las cámaras, el comunicador Jhossan Capell presuntamente arremetió contra él, olvidando la fragilidad de su avanzada edad y la dignidad que merece todo ser humano.

Un grito de indignación

El abogado de Custodio, visiblemente conmovido y enérgico, no pudo contener su impotencia ante los medios:

«Es increíble e inaceptable que un adulto de 64 años sea agredido de manera injustificada mientras expresaba su dolor como víctima. No vamos a permitir agresiones contra él ni contra ninguna víctima del caso Jhet-Set», sentenció el jurista.

Las palabras del abogado resonaron con una verdad dolorosa: «Ese señor pudo haber sido su abuelo». La imagen de un hombre mayor, vulnerable y con la voz entrecortada, siendo atacado en el mismo lugar donde acudió buscando amparo, ha generado una ola de rechazo e indignación.

Sin espacio para el perdón vacío

A pesar de que el comunicador habría publicado un video pidiendo disculpas, la defensa de Custodio fue tajante: el perdón no borra el trauma ni la falta de respeto a la vejez.

  • La exigencia es clara: Prisión preventiva inmediata.

  • El motivo: Proteger la integridad de quienes, ya golpeados por la vida, solo piden ser escuchados.

El rostro de Don José Luis, marcado por la sorpresa y la humillación del ataque, es hoy el símbolo de una lucha que va más allá de un expediente legal; es una lucha por la humanidad, el respeto a nuestros mayores y la decencia en los espacios públicos.

La sociedad ahora espera que la justicia no solo sea un nombre sobre la puerta del edificio, sino una realidad que proteja a los más débiles de aquellos que pretenden imponerse mediante la fuerza.

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